Qué clásicas esas discusiones de bar y sobremesa en las que nunca queda claro si Colón creía que la Tierra era redonda, qué almacenan los camellos en sus jorobas o qué beben los delfines. Ahora en "Cultura trivial" todos esos malentendidos y errores populares que conforman lo que venimos llamando... "Cultura general". ¿Habrá que volver al colegio?
XIII Tu pupila es azul, y cuando ríes, su claridad suave me recuerda el trémulo fulgor de la mañana, que en el mar se refleja. Tu pupila es azul, y cuando lloras, las trasparentes lágrimas en ella se me figuran gotas de rocío sobre una violeta. Tu pupila es azul, y si en su fondo como un punto de luz radia una idea, me parece en el cielo de la tarde una perdida estrella.
Gustavo Adolfo Bécquer
Siempre me ha hecho gracia la rima XIII de Bécquer porque...
¡Las pupilas son negras. Lo que es azul (o cualquier otro color) es el iris!
Carros de fuego es una película dirigida por Hugh Hudson en 1981 con música de Vangelis. Cuando la vi de pequeño me fascinó tanto que comenzó a gustarme correr y el atletismo. De pronto ese deporte tan cansando que daban por el televisor ya no era tan aburrido. La película narra la historia personal de dos exitosos atletas británicos en los años 20 hasta llegar al cúlmen en las olimpiadas de París de 1924. Harold Abraham, un judío inglés, y Erik Liddell, escocés cristiano de férreas convicciones, se miden consigo mismos en una historia de sacrificios personales.
¡Y qué placer, correr por la playa de Gijón, emulando a aquellos aguerridos atletas ingleses tantas décadas antes de que yo descubriera el placer del agua del mar rodeando los tobillos a cada zancada!
Uno de los momentos más bonitos de la película es probablemente el instante en el que Harold Abraham, junto a su amigo Lord Birkenhead intentan batir una marca intacta desde hace más de 700 años: Dar una vuelta al Great Court del Trinity College al mediodía, antes de que suenen las 12 campanadas. El primero lo consigue y el segundo se queda sin lograrlo por los pelos. La alegría desborda a todos los asistentes a tan histórico momento.
En esto estaba yo convencido que la historia era cierta, y con tal convencimiento no hace mucho visité Cambridge.
El Great Court del Trinity College, para empezar, es bastante más grande de lo que se ve en la película. Puede que 350 m de perímetro. "Bueno, tal vez el récord se batiera en otro patio del College, que tiene varios...". Pregunté a un guardía, y con una risa me mostró un recorte de periódico plastificado que tienen pegado en una ventanuca para los preguntones...
Patio principal de Trinity College en Cambridge. Tanto que ver con la película como el tocino con la velocidad, nunca mejor dicho...
En resumen, Abrahams nunca batió ese récord. La carrera que él iba a hacer ni siquiera era la del Great Court del Trinity College, sino una mera afrenta con otro corredor, y la haría en el patio de Caius, otro college. Esa idea no era compartida por el decano, y les prohibió correr. Fin de la historia...
La historia sin embargo sí se basa en una tradición real: Es costumbre (cuando a alguien le apetece, claro), que durante los primeros días de cada curso los novatos estudiantes intenten correr el perímetro del nombrado patio con las campanadas del mediodía. Esas campanadas tienen de especial que son dobles, por tanto 24 y cada una necesita un segundo. Son por tanto 23 segundos, pues la primera campanada es la que da la salida.
Está claro que nadie ha pasado esa prueba: Necesitaría correr más de 300 metros en 23 segundos, y eso es totalmente imposible.
Volviendo a la película, la carrera ficticia se filmó en Eton, que ni siquiera está en Cambridge, sino en Windsor.
Patio que aparece en la película: Eton College en Windsor
La película además falla en muchos otros detalles, como que Liddell no descubre durante el viaje que tiene que correr de domingo, sino que lo conoce con varios meses de antelación, y el orden de las carreras está alterado.
Es sin embargo una película que en el campo de la estética, la fotografía y la composición musical y ha marcado huella. No en vano logró cuatro Oscar, destacando el de Mejor Película y Mejor Banda Sonora.
Pues no, la verdad es que no. Es difícil imaginar cómo un animal no racional se puede suicidar, ¿Verdad?. Y sin embargo mucha gente piensa que estos animales corren en grupo para suicidarse en los acantilados de Noruega.
Parece ser que la leyenda urbana surge gracias al documental de 1958 de Disney "White Wilderness", en el que se explica que los lemmings se suicidan para regular su población. Caramba, ni que hubiera un Stalin de los lemmings.
Lo que sucede en realidad es mucho más mundano: Los lemmings se reproducen velozmente, y deben migrar casi de continuo. En Escandinavia a veces llegan a acantilados marinos, y tal es su densidad de población que los que están en primera fila son empujados por los que vienen detrás. En ocasiones no pasa nada pues saben nadar, y de hecho a veces cruzan ríos y pequeños lagos por iniciativa propia, pero si el acantilado es alto... en fin, ya sabemos qué pasa.
El lemming es un animal natural del norte de América y del norte de Europa y Asia. Son roedores que se alimentan de frutos secos y hierbas, y pasa gran parte de su vida construyendo túneles bajo tierra.
Todos creemos que la bebida favorita de James Bond, el comandante y agente 007 al servicio de Su Majestad es el "vodka martini, agitado, no revuelto".
Y sin embargo, no es así; la bebida favorita de James Bond es el champán, si es que hacemos caso a cuántas veces lo bebe.
Alguien ha tenido la paciencia de hacer una estadística con las bebidas que ha tomado hasta el momento James Bond, tanto en las novelas de Ian Flaming como en sus adaptaciones al cine. Dicha estadística actualizada se puede consultar en http://www.atomicmartinis.com
Por tanto, hasta el momento, James Bond ha tomado una copa* 431 ocasiones, de las cuales 65 son copas de champán. Muy cerca lse siguen el bourbon y el whisky escoces, (57 y 42 copas, respectivamente) y el vodka martini no llega sino en la cuarta posición (tomado en 41 ocasiones).
En cuanto a su supuesta bebida favorita, la frase "agitado, no revuelto", aparece por vez primera en Diamods are forever (1956), pero no lo toma James Bond hasta Dr. No (1959). En el cine, sería Sean Connery el primero en pedirlo en Goldfish (1964).
Es curioso que Bond tiene una receta propia para la ginebra con vodka, tal y como aparece en Casino Royale: " Tres medidas de Gordon's, una de vodka, media de Kina Lillet. Agítese muy bien hasta que esté helado, y añádase una fina corteza de limón".
A esta receta propia Bond la bautiza como Vesper, en honor a Vesper Lynd, la chica Bond de esta novela (que además es la que más bebe de todas)
Puede parecer trivial, pero Bond insiste en agitar la ginebra para conseguir lo que se denomina un Bradford... Al agitarla, y no revolverla, se oxida la misma de distinta manera y se consigue un aroma especial. Sin embargo, esto no es necesario con el vodka martini, aunque lo pida igual.