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¿Existe el monstruo del lago Ness?

martes, 23 de junio de 2009

Es muy sencillo: Nessie no existe porque no hay alimento suficiente.

Este aspecto es bastante ignorado por los investigadores del misterio. Se supone que es ignorado porque precisa conocer de ciencia (no mucho, seamos sinceros), y está claro que lo que prima es vender revistas más que descubrir cosas o pasarse años estudiando biología. Además, descubrir que Nessie no existe no es muy apasionante en este nuevo milenio necesitado de creencias, ¿verdad?.

El otro día leía en el blog de Ricardo Campos, “Misterioh de la siensia” una entrevista publicada originalmente en el número 4 de Circular Escéptica. La entrevista es con Eduardo Angulo, doctor en Biología y profesor de la Universidad del País Vasco. En la entrevista, centrada en la pseudociencia conocida como criptozoología, tocan el tema de Nessie y sus amigos:

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Ricardo Campo.- ¿Por qué es imposible, ecológicamente, que existan seres como Nessie, el Yeti y otros primos suyos?

Eduardo Angulo.- Ni ecológica ni genéticamente. Desde el punto de vista ecológico, las criaturas criptozoólogicas suelen ser omnívoros o depredadores ubicados en el vértice superior de la pirámide trófica y, por tanto, necesitarían una amplia base de animales y plantas hasta llegar a ellos y eso no ocurre. Por ejemplo, está perfectamente demostrado que el lago Ness no puede alimentar a criaturas del tamaño que se atribuye a Nessie. Desde el punto de vista genético, se necesita, para que sea viable, una población mayor que la que se atribuye a estos monstruos: es curioso, pero nunca se han visto a dos Nessies juntos. Se considera que una población viable desde el punto de vista genético debe tener unos treinta individuos, y para que sea una población con buena salud, unos quinientos individuos. Ningún monstruo llega a tanto; casi siempre son seres solitarios, al estilo del monstruo de Frankenstein.

[nota: negrita mía]

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Me parece un argumento totalmente sencillo a la vez que aplastante.

Añado algo de mi propia cosecha. Conociendo como conozco la cultura británica (inmersión total, 24 horas al día y 7 días a la semana), y sabiendo que en el Reino Unido venden peines a calvos, ¿quién dice que Nessie tenga que existir realmente? ¡Lo que cuenta es que atraiga turistas!.

Otros ejemplos del carácter británico en cuanto a fantasía hecha realidad para beneficio de los nativos son el origen celta de Stonehenge (construido unos 1500-2000 años antes de que aparecieran los celtas en Centroeuropa) o la relación del castillo de Tintagel en Cornualles con el Rey Arturo (El cual aparentemente vivió unos 700 años antes de que alguien pusiera una piedra allí). No importa la realidad, sino lo que la gente quiere creer, aunque en el fondo todo el mundo sepa que es mentira.

La próxima vez que en tu círculo de amistades se hable del monstruo nadador, podrás quedar como todo un experto. Que te hagan caso es otra cosa.

Como siempre, los comentarios son bienvenidos

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"-Chatiiiina...-"

¿Usamos sólo el 10 % de nuestro cerebro?

martes, 1 de abril de 2008

No. Usamos el 100%. Esta es una de las creencias populares más extendidas entre nuestra cultura. Y sin embargo es falsa, total y absolutamente falsa.

Nuestro cerebro funciona a pleno rendimiento, aunque sí es cierto que no todas las áreas funcionan al mismo tiempo. Y he aquí la confusión. Tal vez usemos para una actividad concreta (por ejemplo bailar) el 10% de nuestro cerebro, pero eso no quiere decir que el 90% restante esté atrofiada; lo que quiere decir es que simultaneamente no se usa todo el cerebro a la vez. Además, no tiene sentido hablar del "10%". ¿A qué nos referimos?, ¿Al volumen?, ¿Al "potencial"?, ¿Al número de conexiones neuronales por segundo?.

Si sólo se usase el 10% (otros dicen que es el 15%, o el 20%), ¿Quién y cómo ha calculado el resto? Si no se usa, ¿Cómo se sabe que está ahí sin usarse?. Por otra parte, la naturaleza es bastante tacaña: Si algo no se usa, se atrofia. Y si no entra en juego en la selección natural, termina por desaparecer. Este mito no tiene ni pies ni cabeza.

Nuestro cerebro está altamente especializado por zonas. Usamos para el lenguaje un área muy concreta. Para la locomoción, otra. Para los sentimientos afectivos, otra... Es lógico que no usemos todo el cerebro a la vez, porque nadie baila, recita poemas, traduce del ruso al asturiano y fríe un huevo a la vez.

Este mito se ha alimentado por autores y aficionados al movimiento New Age, como modo de justificar que "si no usamos todo el cerebro, es porque tenemos capacidades dormidas para la clarividencia, telepatía, levitación, psicoquinesis...".

El origen de tal mito parece que hay que buscarlo en los años 70 del pasado siglo, con la publicación de Powers of Mind (A. Smith, Ed. Random House, N.Y., 1975). Este libro de autoayuda proponía aumentar el uso de nuestro cerebro desde ese mísero 10% hasta cotas más altas gracias a la meditación y otras técnicas que harían en el ejercitante "recordar" esas capacidades dormidas en nuestro más profundo ser.
Pronto se comenzó a propagar el mito, llegando a asegurarse cosas tales como que "Usamos el diez porciento de nuestro cerebro, ¡y Einstein llegó a usar el veinte por ciento!".

Usamos todo el cerebro, nos apellidemos Fernández, o nos apellidemos Einsten. Podemos ejercitar habilidades, aprender idiomas, juegos, podemos adquirir una profesión, pero no tenemos una reserva cuasi-inagotable de cerebro en desuso.


Para saber más:

Supermentes devuluadas: El mito del 10%