No. Usamos el 100%. Esta es una de las creencias populares más extendidas entre nuestra cultura. Y sin embargo es falsa, total y absolutamente falsa.
Nuestro cerebro funciona a pleno rendimiento, aunque sí es cierto que no todas las áreas funcionan al mismo tiempo. Y he aquí la confusión. Tal vez usemos para una actividad concreta (por ejemplo bailar) el 10% de nuestro cerebro, pero eso no quiere decir que el 90% restante esté atrofiada; lo que quiere decir es que simultaneamente no se usa todo el cerebro a la vez. Además, no tiene sentido hablar del "10%". ¿A qué nos referimos?, ¿Al volumen?, ¿Al "potencial"?, ¿Al número de conexiones neuronales por segundo?.
Si sólo se usase el 10% (otros dicen que es el 15%, o el 20%), ¿Quién y cómo ha calculado el resto? Si no se usa, ¿Cómo se sabe que está ahí sin usarse?. Por otra parte, la naturaleza es bastante tacaña: Si algo no se usa, se atrofia. Y si no entra en juego en la selección natural, termina por desaparecer. Este mito no tiene ni pies ni cabeza.
Nuestro cerebro está altamente especializado por zonas. Usamos para el lenguaje un área muy concreta. Para la locomoción, otra. Para los sentimientos afectivos, otra... Es lógico que no usemos todo el cerebro a la vez, porque nadie baila, recita poemas, traduce del ruso al asturiano y fríe un huevo a la vez.
Este mito se ha alimentado por autores y aficionados al movimiento New Age, como modo de justificar que "si no usamos todo el cerebro, es porque tenemos capacidades dormidas para la clarividencia, telepatía, levitación, psicoquinesis...".
El origen de tal mito parece que hay que buscarlo en los años 70 del pasado siglo, con la publicación de Powers of Mind (A. Smith, Ed. Random House, N.Y., 1975). Este libro de autoayuda proponía aumentar el uso de nuestro cerebro desde ese mísero 10% hasta cotas más altas gracias a la meditación y otras técnicas que harían en el ejercitante "recordar" esas capacidades dormidas en nuestro más profundo ser.
Pronto se comenzó a propagar el mito, llegando a asegurarse cosas tales como que "Usamos el diez porciento de nuestro cerebro, ¡y Einstein llegó a usar el veinte por ciento!".
Usamos todo el cerebro, nos apellidemos Fernández, o nos apellidemos Einsten. Podemos ejercitar habilidades, aprender idiomas, juegos, podemos adquirir una profesión, pero no tenemos una reserva cuasi-inagotable de cerebro en desuso.
Para saber más:
Supermentes devuluadas: El mito del 10%